Post 2: El tema no se explica, se vive
Durante mucho tiempo pensé que, si quería hablar del valor o de la amistad, tenía que decirlo de manera explícita. Pero descubrí que los lectores conectan más cuando el tema aparece en las decisiones de los personajes.
Recuerdo que, mientras corregía un relato, eliminé un largo párrafo donde el protagonista explicaba lo que había aprendido. En cambio, lo hice regresar a ayudar a alguien que antes había ignorado. Sin decir una sola palabra, el mensaje quedó mucho más claro.
El tema no necesita discursos; necesita acciones.
Reflexión: Las historias que más permanecen en la memoria no son las que enseñan una lección, sino las que permiten al lector descubrirla.
Nos leemos la próxima semana.
María Ramos Tejada
Educadora, escritora y blogger
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