Semana 2: “Imitar no es perder, es aprender”


 Te hago una pregunta honesta: ¿alguna vez escribiste algo y pensaste “esto suena a tal autor”? Si te pasó, tranquilo. No es un error, es una etapa.


Todos los escritores han pasado por momentos de imitación. Es una forma de entrenamiento. Leer a otros te enseña ritmo, estructura, maneras de construir escenas o emociones.

Por ejemplo, puedes leer Rayuela de Julio Cortázar y darte cuenta de que una historia puede romper el orden tradicional. O La sombra del viento de Carlos Ruiz Zafón y notar cómo el misterio se construye poco a poco. No se trata de copiar, sino de observar.

El problema aparece cuando te juzgas demasiado pronto. Quieres sonar “original” desde el primer intento, cuando en realidad la originalidad se va formando con el tiempo.


Hubo un periodo en que todo lo que escribía tenía un aire melancólico, muy parecido a lo que estaba leyendo en ese momento. Me frustré. Pero en vez de dejar de leer, seguí escribiendo. Con el tiempo, esa influencia se mezcló con otras… y algo nuevo empezó a aparecer.


Imitar no es traicionarte. Es aprender a usar herramientas. Con el tiempo, esas herramientas empiezan a hablar con tu propia voz.


Un abrazo y nos leemos la próxima semana .



María Ramos Tejada 

Educadora, escritora y blogger


Comentarios

Entradas populares de este blog

Análisis general del libro: EL HOMBRE MEDIOCRE.

“La narrativa perfecta: Errores comunes y soluciones prácticas”

El corazón de la ficción: