El Camino de la Técnica a la Originalidad
Si alguna vez has sentido que las "reglas" de escritura te pesan o que te cuesta encontrar ese "algo" que haga que tus textos sean verdaderamente tuyos, este espacio es para ti.
A veces creemos que la técnica es algo frío y que la originalidad es un rayo que cae del cielo, pero la realidad es mucho más divertida. Durante las próximas tres semanas, vamos a recorrer juntos un camino para que tu escritura gane fuerza sin perder su esencia.
Esto es lo que trabajaremos en cada semana:
· Sesión 1: ¿La Técnica nos Corta las Alas o nos Enseña a Volar?
· Sesión 2: Innovar es Mirar de Nuevo.
· Sesión 3: El Equilibrio Perfecto.
¿Me acompañas? Prepara tu libreta, sirve un café y vamos a empezar con la primera sesión.
Sesión 1: ¿La Técnica nos Corta las Alas o nos Enseña a Volar?
Hoy quiero confesarte algo: cuando empecé a escribir hace unos años, le tenía un miedo terrible a la palabra "técnica". Sentía que si me ponía a estudiar estructuras, narradores o gramática, mi "chispa" se iba a apagar. Pensaba que la creatividad era algo salvaje que no se podía domesticar. ¿Te ha pasado?
Pero con el tiempo, y después de muchos cursos, lectura y borradores que terminaron en la papelera, descubrí una gran verdad que hoy quiero compartirte: La técnica no es una cárcel, es el mapa que te ayuda a no perderte en el bosque.
La receta de la abuela
Imagínate que quieres invitar a un amigo a cenar y decides hacerle ese pastel que tanto te gusta.
· La técnica es la receta: saber cuántos huevos lleva, a qué temperatura poner el horno y cuánto tiempo dejarlo cocinar. Si ignoras esto, el pastel puede quedar crudo o quemado.
· La originalidad es ese ingrediente que tú decides añadir a último momento: una pizca de canela, ralladura de naranja o una presentación diferente.
Sin la receta (la técnica), el pastel no sube. Pero sin tu toque (la innovación), es solo un pastel más del montón. Para escribir algo que emocione, necesitamos ambas.
Mi pequeña anécdota: Recuerdo que en mis primeros escritos quería ser tan "original" que ignoraba por completo la estructura de los párrafos. El resultado era un texto eterno donde el lector se asfixiaba porque no había puntos para respirar. Aprendí que poner un punto seguido no era una regla aburrida, sino un acto de cortesía hacia quien me leía.
¡Manos a la obra! (Ejercicio de la semana)
No quiero que esto se quede solo en palabras, así que vamos a practicar. Este ejercicio se llama "El Andamio":
1. Escribe una idea muy sencilla siguiendo esta estructura rígida: Sujeto + Verbo + Predicado.
o Ejemplo: "La luna brilla en el mar."
2. Ahora, toma esa misma idea y cámbiala de orden, añade un adjetivo o quita una palabra, pero manteniendo la claridad.
o Ejemplo: "Sobre el mar, la luna derrama su plata."
¿Ves la diferencia? La base es la misma, la técnica te dio el soporte, pero tu sensibilidad le dio la belleza.
Recuerda, autor que lee, escribe, publica y triunfa 📚
María Ramos Tejada
Educadora, escritora y Blogger
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