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Mostrando entradas de diciembre, 2025

¡Balance literario de 2025: ¡y listos para 2026!

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  El cambio de año es el momento perfecto para mirar atrás y reflexionar sobre nuestro camino recorrido y establecer nuevas metas. Hoy comparto mi balance personal literario de 2025, con la esperanza de que te inspires a hacer el tuyo y planifiques un 2026 lleno de creatividad y éxito.  ¿Por qué hacer un balance?  Revisar tus procesos de escritura y poner metas te ayuda a empezar el nuevo año con un plan claro y realista. No es sobre juzgarte, sino sobre celebrar lo hecho y prepararte para lo que viene.  Lo que logré en 2025  • Blog: 52 posts (uno por semana) — con artículos destacados como "Despierta el poder oculto de tus palabras", "Herramientas para personajes memorables" y "Cómo evitar errores al publicar en Amazon" (los que más  vieron y comentaron!). • Lectura: Para el 2025 me propuse leer 24 libros, dos libros por mes, y superé la meta con 25 libros, con algunas reseñas publicadas de los libros leídos. Fue un buen año de lectura que me tiene muy co...

"La Navidad en que el tiempo se detuvo"

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  La calle Preciados era un río de gente, bolsas y luces parpadeantes que mareaba. Clara avanzaba dando codazos, mirando la hora en su móvil cada treinta segundos. Faltaban cuatro horas para la cena de Nochebuena, le faltaba el regalo de su cuñado y el postre aún no estaba listo. Su corazón no latía, galopaba. Fue entonces cuando, huyendo del ruido, giró en un callejón estrecho y vio el letrero: Reparaciones del Tiempo. Entró buscando un reloj barato. El timbre de la puerta no sonó; en su lugar, el silencio la abrazó como una manta pesada. La tienda olía a canela. Detrás de un mostrador alto, un anciano ajustaba un tornillo minúsculo con la precisión de un cirujano. —Disculpe, tengo mucha prisa —dijo Clara, tamborileando los dedos sobre la madera—. ¿Vende relojes de pared? Necesito uno rápido. El anciano levantó la vista. Tenía los ojos del color de la miel antigua. —Aquí no vendemos relojes para contar las horas, señorita Clara. Aquí reparamos el tiempo que se ha perdido. Clara re...

Soledad e introspección: 2 claves para empezar a escribir

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  Cuando empecé a escribir, creía que lo más importante era tener ideas brillantes y escribir todos los días. Pero pronto descubrí algo que nadie me había contado: a veces, para escribir, primero hay que quedarse en silencio. Recuerdo una tarde en la que intenté escribir en una cafetería. Tenía tiempo, café caliente y buena música. Pero no logré avanzar ni una línea. Me sentía rodeada, no solo de gente, sino de ruido interior. Me faltaba algo más que silencio: me faltaba espacio para escucharme. Un día, sin planearlo, me fui a caminar sola. Sin música, sin apuro. Solo yo y mis pensamientos. Al volver, escribí como si alguien me hubiera abierto una ventana por dentro. Fue entonces cuando entendí: que escribir no es solo poner palabras es también escucharse. Ahí entendí que la soledad no es un castigo, sino un espacio. Y que la introspección no es encerrarse, sino abrirse hacia adentro. No hace falta irse lejos: a veces basta con cerrar los ojos y preguntarse  “¿qué quiero conta...

Por Qué la Vulnerabilidad Nos Conecta

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  ¿Alguna vez has sentido que tienes que ser “perfecta” para que te acepten? Vivimos en la era de los filtros, donde todo parece pulcro, pero en el fondo, esa fachada nos agota y nos aísla. Queremos conexión real, no fotos bonitas. La verdadera intimidad no nace de la perfección, si no de algo mucho más valiente: : La vulnerabilidad. Es justo cuando mostramos nuestras grietas que las personas encuentran el espacio para acercarse.    Cuando te abres y confiesas que tuviste miedo, qué cometiste un error, o que algo te dolió, estás haciendo dos cosas cruciales. Primero, estás siendo auténtica. La vulnerabilidad es contagiosa en el buen sentido; le dice al otro: “ Mira yo también soy un desastre a veces, y está bien”. Esto crea un terreno común, un puente de empatía donde el juicio desaparece y nace la verdadera conexión.   Te cuento que un día, al mirar la pantalla del computador, tomé una decisión radical: ser totalmente sincera con mi audiencia por primera vez.  ...

“Pedir perdón sin rodeos: cuando lo siento viene del corazón”

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  ¿Te ha pasado que alguien te dice “lo siento” y tú piensas: ¿pero lo siente de verdad? O peor aún, que tú misma sabes que metiste la pata, pero no sabes cómo arreglarlo. Pedir perdón no es solo decir dos palabras mágicas. Es mirar de frente lo que hicimos, hacernos cargo y tratar de reparar. Y sí,da miedo. Pero también libera. Hoy quiero hablarte de eso: de las disculpas sinceras y de cómo asumir lo que sentimos puede cambiar nuestras relaciones. A veces creemos que pedir perdón nos hace ver débiles, pero en realidad es todo lo contrario. Requiere coraje. Porque no se trata solo de decir “perdón”, sino de: • Reconocer lo que hicimos: No vale el “si te sentiste mal, lo siento”. Hay que decir “lo que hice estuvo mal”. • Hacernos cargo emocionalmente: Entender cómo afectamos al otro, sin excusas ni defensas. • Buscar reparar : A veces es con una acción, otras con un cambio real en nuestra actitud. La responsabilidad emocional es eso: no tirar nuestras emociones como si fueran bomba...