Soledad e introspección: 2 claves para empezar a escribir
Cuando
empecé a escribir, creía que lo más importante era tener ideas brillantes y
escribir todos los días. Pero pronto descubrí algo que nadie me había contado:
a veces, para escribir, primero hay que quedarse en silencio.
Recuerdo
una tarde en la que intenté escribir en una cafetería. Tenía tiempo, café
caliente y buena música. Pero no logré avanzar ni una línea. Me sentía rodeada,
no solo de gente, sino de ruido interior. Me faltaba algo más que silencio: me
faltaba espacio para escucharme.
Un
día, sin planearlo, me fui a caminar sola. Sin música, sin apuro. Solo yo y mis
pensamientos. Al volver, escribí como si alguien me hubiera abierto una ventana
por dentro. Fue entonces cuando entendí: que escribir no es solo poner palabras
es también escucharse.
Ahí
entendí que la soledad no es un castigo, sino un espacio. Y que la
introspección no es encerrarse, sino abrirse hacia adentro. No hace falta irse
lejos: a veces basta con cerrar los ojos y preguntarse “¿qué quiero contar hoy?”
Para
quienes están empezando, esto puede parecer extraño. Pero escribir no es solo
poner palabras . Es escucharse, observarse, darse un momento. La soledad y la
introspección no son condiciones obligatorias, pero si pueden ser grandes
aliadas.
No
todos los escritores necesitan lo mismo. Algunos escriben en trenes llenos,
otros en cabañas perdidas. Pero creo que, en algún momento, todos necesitamos
detenernos y mirar hacia adentro. No para encontrar respuestas, sino para
escuchar las preguntas.
La
introspección no es un lujo, Es una herramienta. Nos ayuda a conectar con lo
que realmente importa. Y desde ahí, las palabras llegan más sinceras.
No
se apuren. No se juzguen. Escribir también es aprender a estar con uno mismo.
No huyas del silencio. Ahí , muchas veces, empieza la historia.
Recuerda,
autor que lee, escribe, publica y triunfa 📚
María
Ramos Tejada
Educadora,
escritora y Blogger
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