No tienes que convertirte en vendedor; tienes que aprender a comunicar el valor de lo que has creado
Llegamos a la última fase de nuestro recorrido.
Hemos hablado de identidad de autor, lectores, contenido, comunidad y promoción.
Y ahora aparece una pregunta que muchos escritores principiantes se hacen:
«¿Tengo que convertirme en vendedor para conseguir lectores?»
La respuesta es no.
Pero sí necesitas aprender a comunicar por qué tu libro puede ser importante para alguien.
Tu libro tiene algo que ofrecer
Quizás cuenta una historia.
Quizás enseña algo.
Quizás acompaña a alguien en un momento difícil.
Quizás despierta una emoción o hace que el lector vea su propia vida de otra manera.
Eso es lo que necesitas aprender a comunicar.
No se trata solamente de decir:
«Este es mi libro y está a la venta».
Se trata de poder explicar:
«Escribí este libro porque quiero compartir esto con quienes puedan necesitarlo».
Ahí cambia la conversación.
Habla desde el propósito
Cuando conoces el valor de tu obra, hablar de ella resulta más natural.
Puedes contar:
Qué te llevó a escribirla.
Qué quieres transmitir.
Qué puede encontrar el lector.
Qué emoción quieres despertar.
Por qué esa historia merece ser compartida.
No necesitas convencer a todo el mundo.
Necesitas encontrar a quienes puedan conectar con lo que has creado.
Con el tiempo comprendí que hablar de mis libros no significaba presumir ni intentar convencer a nadie de comprarlos.
Significaba compartir aquello en lo que había trabajado, explicar por qué lo había escrito y permitir que cada lector decidiera si esas palabras eran para él.
Aprendí que comunicar también es parte del oficio de escribir.
Vamos a realizar un pequeño ejercicio
Completa estas tres frases:
Escribí mi libro porque...
Quiero que mis lectores descubran...
Mi libro puede aportar...
Ahora intenta convertir esas respuestas en un pequeño mensaje para alguien que todavía no conoce tu obra.
No hables solamente del libro.
Habla de lo que puede significar para quien lo lea.
Después de escribir un libro, no termina nuestro trabajo.
Tampoco necesitamos convertirnos en vendedores profesionales.
Necesitamos aprender a comunicar.
Compartirlo y buscar a las personas que puedan encontrar algo valioso entre sus páginas.
Escribir es crear.
Publicar es compartir.
Comunicar es ayudar a que nuestra obra encuentre a sus lectores.
Y quizás esa sea una de las mayores enseñanzas de este recorrido:
Tu libro ya tiene una voz. Ahora aprende a darle espacio para que pueda ser escuchada.
María Ramos Tejada
Educadora, escritora y blogger
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