Escribir con Alma y Oficio
Sesión 3: El Equilibrio Perfecto (Técnica + Alma)
Qué alegría llegar juntos a esta última parada de nuestro pequeño viaje.
En la primera sesión aprendimos que la técnica es nuestro mapa, la estructura que nos da seguridad. En la segunda, descubrimos que la innovación no es inventar mundos, sino mirar lo cotidiano con tus propios ojos.
Hoy vamos a unir esos dos mundos. Vamos a hablar de la magia que ocurre cuando el oficio (técnica) abraza al alma (originalidad, emoción).
Imagina que estás aprendiendo a bailar. Al principio, solo piensas en los pasos: uno, dos, tres; uno, dos, tres. Te miras los pies, estás rígido, solo hay técnica. Es aburrido y el público lo nota. Es un robot bailando.
Por otro lado, si solo bailas con el alma, sin conocer los pasos, puede que transmitas mucha emoción, pero probablemente te tropieces, pisotees a tu pareja o te caigas. Es caos puro.
Escribir es exactamente igual. Para que una historia brille, necesitas los dos:
Sin técnica: Tu historia será confusa, desordenada y, por mucho sentimiento que tenga, el lector se cansará de intentar descifrarla.
Sin alma: Tu historia será perfecta gramaticalmente, pero fría como el hielo. El lector la olvidará en cuanto cierre el libro.
Hace unos años escribí un relato muy personal sobre la última vez que vi a mi abuela. Tenía tanta emoción, tanta tristeza y tanto amor, que cuando lo escribí fue una "catarsis". Lloré mientras escribía. Pero cuando lo leí al día siguiente... era un desastre. Eran solo emociones crudas, saltando de una idea a otra sin control. El lector no sentía mi tristeza; solo se sentía abrumado y confuso.
Tuve que aplicar la técnica. Tuve que elegir un narrador, decidir el ritmo de las escenas y aplicar una estructura de párrafos clara. Al aplicar esa "frialdad" técnica, logré que el "calor" de mi emoción tuviera un cauce. La técnica no mató el alma de la historia; le dio un escenario donde presentarse.
Hoy vamos a hacer el ejercicio final de la serie. Se llama "La Transformación":
¿La puntuación ayuda a respirar al lector?
¿La estructura de los párrafos es clara?
Escribir es un camino que nunca termina. No te agobies si hoy no sientes el equilibrio perfecto. A veces serás más técnico, a veces más emocional. Lo importante es que sigas practicando, sigas mirando, sigas sintiendo.
Gracias por acompañarme en estas tres semanas.
María Ramos Tejada
Educadora, escritora y Blogger
Qué alegría llegar juntos a esta última parada de nuestro pequeño viaje.
En la primera sesión aprendimos que la técnica es nuestro mapa, la estructura que nos da seguridad. En la segunda, descubrimos que la innovación no es inventar mundos, sino mirar lo cotidiano con tus propios ojos.
Hoy vamos a unir esos dos mundos. Vamos a hablar de la magia que ocurre cuando el oficio (técnica) abraza al alma (originalidad, emoción).
Imagina que estás aprendiendo a bailar. Al principio, solo piensas en los pasos: uno, dos, tres; uno, dos, tres. Te miras los pies, estás rígido, solo hay técnica. Es aburrido y el público lo nota. Es un robot bailando.
Por otro lado, si solo bailas con el alma, sin conocer los pasos, puede que transmitas mucha emoción, pero probablemente te tropieces, pisotees a tu pareja o te caigas. Es caos puro.
Escribir es exactamente igual. Para que una historia brille, necesitas los dos:
Sin técnica: Tu historia será confusa, desordenada y, por mucho sentimiento que tenga, el lector se cansará de intentar descifrarla.
Sin alma: Tu historia será perfecta gramaticalmente, pero fría como el hielo. El lector la olvidará en cuanto cierre el libro.
Hace unos años escribí un relato muy personal sobre la última vez que vi a mi abuela. Tenía tanta emoción, tanta tristeza y tanto amor, que cuando lo escribí fue una "catarsis". Lloré mientras escribía. Pero cuando lo leí al día siguiente... era un desastre. Eran solo emociones crudas, saltando de una idea a otra sin control. El lector no sentía mi tristeza; solo se sentía abrumado y confuso.
Tuve que aplicar la técnica. Tuve que elegir un narrador, decidir el ritmo de las escenas y aplicar una estructura de párrafos clara. Al aplicar esa "frialdad" técnica, logré que el "calor" de mi emoción tuviera un cauce. La técnica no mató el alma de la historia; le dio un escenario donde presentarse.
Hoy vamos a hacer el ejercicio final de la serie. Se llama "La Transformación":
1. Toma el pequeño texto que escribiste la semana pasada para el ejercicio "El Objeto Testigo" (donde un objeto narraba un secreto desde su perspectiva, puro "alma").
2. Ahora, aplícale la técnica que trabajamos en la Sesión 1 ("El Andamio"):
Presta atención al ritmo. ¿Hay frases demasiado largas? Úsalas a tu favor.¿La puntuación ayuda a respirar al lector?
¿La estructura de los párrafos es clara?
3. El resultado: Verás cómo ese pequeño fragmento con "alma" cobra una nueva fuerza y claridad al darle un marco técnico.
Escribir es un camino que nunca termina. No te agobies si hoy no sientes el equilibrio perfecto. A veces serás más técnico, a veces más emocional. Lo importante es que sigas practicando, sigas mirando, sigas sintiendo.
Gracias por acompañarme en estas tres semanas.
María Ramos Tejada
Educadora, escritora y Blogger
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