De la teoría a la práctica: tres pasos para reconocer, mejorar y pulir tu estilo único

 

Las últimas semanas hemos buceado en la esencia de la escritura: hablamos de encontrar tu voz única y luego exploramos esa caja de herramientas con recursos narrativos.

Hoy toca el ingrediente final y más personal: el Estilo. Es tu sello, esa huella única que transforma una simple frase en algo inolvidable. Te propongo un plan práctico en tres pasos para que empieces a dominar el tuyo.

 

 1.Un ejemplo práctico: la misma escena contada con tres estilos diferentes.

 

2. Un ejercicio efectivo para que reconozcas tu propia firma de escritura.

 

3. La clave definitiva para que pulas tu estilo y lo uses a tu favor.

 

1.    Un ejemplo práctico:  Un mismo hecho, tres estilos.

 

Estilo directo y realista: usa verbos de acción simple.

“Giró el pomo, escuchó el clip seco y empujó. La puerta de madera se dio con un chirrido”.

 

Estilo sensorial: se enfoca en lo que se siente y se percibe.

 

“ Sus dedos se posaron en el frío metal del picaporte. Abrió con lentitud, suspiró al abrirse, como si revelara un secreto”

 

          • Estilo de suspenso: Crea intriga con la elipsis (salto en acción) y la reacción.

 

          “El temblor en su mano era imposible de detener. Se concentró solo en el pomo. Un segundo después ya estaba dentro. La luz de la luna apenas iluminaba la habitación vacía”.

 

¿Lo ves? El hecho no cambia, pero el cómo lo cuenta lo transforma en una crónica. Un poema o un thriller.

 

             2. Ejercicio práctico: La técnica del 50%

Este ejercicio te ayuda a eliminar la “paja” y a quedarte solo con la esencia de tu mensaje:

 

El desafío:

Elige un texto propio. Busca tres textos que hayas escrito hace poco, pueden ser muy diferentes: un email de trabajo, una nota personal o un fragmento de tu novela.

Vuelve a escribir esos textos, pero esta vez  ¡con la mitad de las palabras! (Máximo seis líneas o unas 100 palabras).

 

Analiza tu estilo:

Lee ambas versiones con ojo crítico y hazte estas preguntas:

¿Perdiste la idea principal al reducirlo?

¿Qué adjetivos o adverbios pudiste eliminar sin sacrificar el significado?

 ¿Encontraste verbos más fuertes que hicieron innecesarias algunas frases largas?

 ¿Qué te dice la versión corta sobre tu tendencia a dar vueltas al escribir?

Este reto te refuerza a ir directo al grano.

Es la forma más rápida de pulir y hacer tu estilo más dinámico, obligando a usar verbos de acción en lugar de construcciones pasivas.

 

                3.La clave para pulir tu estilo: El control

Ya sabes cuál es tu estilo natural. Ahora toca pulir y usarlo con intención. No se trata de cambiar quién eres, sino de controlar tus herramientas.

 

• Si por naturaleza tiendes a usar frases muy largas, puedes pulir tu estilo incluyendo frases cortas intencionalmente para darle más ritmo y variedad al texto.

 

• Sí, por el contrario, eres muy directo, puedes embellecer tu prosa añadiendo una metáfora potente de vez en cuando.

 

El gran secreto no es tener un único estilo, sino dominar varios registros para aplicar el que necesites según lo que requiera la escena.

 

¡Espero que este plan te sea útil! Nos leemos la próxima semana.

María Ramos Tejada. Educadora, escritora y Blogger 📚

 

 

 

 

 

 

 




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