El Personaje no es de Adorno: Es el Motor que Transforma la Historia

 

A menudo, los escritores nos enfocamos en el qué (la trama) y olvidamos el quién (el personaje). Este texto te recuerda que una serie de eventos vacíos no es una historia. La verdadera fuerza motriz detrás de cada giro, clímax o conflicto, es el personaje.

La psicología, las metas y las debilidades de un personaje no solo generan el conflicto, sino que actúan como el eje emocional que nos conecta con la historia. Nos identificamos, celebramos y lamentamos con ellos. Además, la trama es simplemente el espejo de su evolución: una documentación de cómo esa persona (o ser) cambia, madura o decae al enfrentar el obstáculo.

El personaje entra en la trama con un defecto o una necesidad interna, y los acontecimientos (la trama) actúan como catalizador. El punto final de la historia es, realmente, el nuevo estado del personaje.

 

Anécdota personal.

Como escritora, a menudo he experimentado cómo un personaje cobra vida propia. Recuerdo haber esbozado una novela donde la protagonista, una mujer obsesionada por recuperar su vida, debía seguir un camino preestablecido de pistas lógicas. Yo tenía mi esquema de capítulos perfecto.

 

Sin embargo, a medida que escribía, mi personaje se negaba a ser tan dócil. Ella, impulsada por su propia frustración y una creciente necedad, empezó a tomar decisiones ilógicas: desechó una pista crucial por un ataque de paranoia y desconfió de su principal aliado sin motivo racional. En un principio, me resistí, pues "arruinaba" mi plan. Pero cuando cedí y la dejé actuar según su propia y defectuosa psicología, la trama se volvió diez veces más tensa y creíble.

La gran lección:Los eventos más memorables son aquellos provocados por las decisiones auténticas de un personaje, incluso cuando estas son ilógicas o defectuosas (como un ataque de paranoia o necedad). Como describo en mi propia experiencia de escritura, cuando la trama y el personaje luchan, casi siempre debe ganar el personaje. Su autenticidad, por muy imperfecta que sea, ajustará la trama de forma orgánica, haciéndola diez veces más tensa y creíble.

​Al final, lo que recordamos no es solo la batalla, sino la valentía o el miedo del guerrero. El personaje es la trama con corazón, y una historia emocionante es la que tiene al personaje más humano. Es un recordatorio de que, en la ficción, como en la vida, las decisiones de un individuo lo son todo.

 

Recuerda, autor que lee, escribe, publica y triunfa 

 María Ramos Tejada 

Educadora, escritora y Blogger 

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