EL TESORO DE LOS ABUELOS

 “La mayoría de las familias heredan grandes tesoros de sus ancestros; y la de Jaimito no era la excepción

Una mañana el pequeño Jaime y sus amiguitos corrían por el jardín de aquella vieja casona, cuyo techo de tejas rojas y ventanas de madera, la hacían ver muy pintoresca, la cual perteneció a sus abuelos, los padres de su papá.

Ellos jugaban a las escondidillas, ya habían agotado todos los lugares posibles donde podían ocultarse los unos de los otros. De pronto a Jaimito se le ocurrió la brillante idea de esconderse en el único lugar que les faltaba, el sótano de aquella casa, este era el lugar perfecto, era oculto y además un poco obscuro, pues solo tenía una pequeña ventana de madera que permitía poca entrada de luz.

Así que el niño y uno de sus tres amiguitos corrieron a ocultarse en ese lugar, abrieron la puerta, entraron y cerraron, ya adentro prendieron la luz de un foco que colgaba del techo.

Ellos vieron muchas cosas interesantes ahí, Jaime nunca había entrado a ese lugar, así que todo lo encontrado fue novedad para él.

De pronto los niños encontraron un gran baúl, los pequeños emocionados pensaron que se trataba de un tesoro como en las historias de piratas, con gran esfuerzo lo abrieron y empezaron a sacar toda clase de objetos antiguos; había una gran muñeca de trapo con cabeza, brazos y piernas de porcelana con el cabello revuelto y maltratado por el uso y el tiempo ahí olvidada.

También encontraron un pequeño morral de manta cocido a mano, lleno de monedas doradas de varios tamaños, los niños nunca habían visto numerarios de ese color, había también una caja de cartón, muy vieja, casi desarmándose, cuyo interior guardaba papeles amarillentos, en los cuales era casi imposible leer su contenido.

Algo que llamo poderosamente su atención fue una cajita de madera con dibujos grabados en su exterior y una pequeña cerradura, con gran curiosidad la abrieron y… ¡Sorpresa! Estaba llena de fotografías en varios tamaños, todas en blanco y negro, donde aún se podían distinguir personajes que Jaimito no conocía.

Él había visto algunas fotos parecidas en su casa, emocionado, el pequeño tomó aquel tesoro y los dos niños salieron corriendo de aquel lugar en busca de los padres de Jaime, cuando los encontraron les mostraron aquella cajita.

Impresionados por el hallazgo, los padres comentaron: -Al fin el tesoro de los abuelos apareció, y juntos comenzaron a observar todas las fotografías, los mayores les comentaron a los niños que siempre habían buscado esas fotos sin éxito alguno, para ellos esos retratos significaban un tesoro muy valioso de sus familiares ya fallecidos.

Cuando nuestros seres amados se van una fotografía de ellos representa un objeto muy valioso, es como encontrarse “El tesoro de los abuelos”

Mi deseo es que cuando leas esta historia te sientas identificado, si es tu caso.

¡Nos vemos en la próxima historia!

 

Autora: Silvia Sánchez Chimal.

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Comentarios

  1. Un tema obligado, los abuelos parte esencial de la familia. Hermoso escrito. Gracias

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  2. Felicidades Silvia por tu escrito, mi mente se traslado a esos recuedo de niña en la casa de mis abuelos, donde vivi momentos inolvidables , en especial su cariño y amor, son mi refente. Un gran abrazo💝

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  3. Que belleza, los abuelos y sus consentimientos

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